Si se deja de lado que la tasa de paro española (12,3%) sigue siendo la más alta de Europa, que los costes laborales suben por encima de la inflación mientras cae la productividad, que hay 3 millones de parados pese a lo cual las empresas no encuentran el personal que necesitan, que el grupo de «ocupados» que no trabaja crece cuatro veces más deprisa que el empleo, que el absentismo sigue disparado, que ya van cuatro trimestres con más de 3,5 millones de empleados públicos (en 2016 no llegaban a 3 millones) y varias cosas más, entonces puede decirse que los datos de la Encuesta de Población Activa del primer trimestre del año son buenos. Leer