La actividad económica en Europa no pasa por su mejor momento, con un frenazo muy significativo desde finales del último año y varios países todavía en terreno contractivo o estancados; todo ello sumado a una espiral inflacionista que lima los márgenes de las empresas y merma su competitividad en el exterior y a una subida de los tipos de interés que encarece la financiación, especialmente entre las más endeudadas. Leer