Siempre se ha dicho que una de las mejores virtudes de un líder político, de un ejecutivo empresarial o incluso de un entrenador de fútbol es saber gestionar las expectativas. No minusvalorar o sobrevender lo que vaya a suceder, ni intentar sacar partido de los acontecimientos antes de que se produzcan, porque la realidad puede acabar con tu proyecto y, sobre todo, con tu credibilidad. Leer