Este jueves se han debatido en comisión todos los nuevos impuestos que el Gobierno quiere implantar, que forman parte de una política tributaria de tintes altamente confiscatorios, coronada por estas nuevas figuras tributarias que sólo responden a un criterio político, no técnico, que no tienen alcance recaudatorio y que pueden, muy probablemente, terminar siendo anulados por la Justicia, ya que o pueden constituir doble imposición -como el impuesto a las energéticas y a los bancos-, o invaden competencias -como el impuesto a las grandes fortunas-, o pueden ser inconstitucionales -todos ellos-, sin olvidar la ineficiencia económica que tendrá la limitación de deducciones en el impuesto de sociedades sin rebajar, en compensación, sus tipos -todo lo contrario, quieren subir el tipo mínimo efectivo de sociedades-. Leer